Director: Ryoo Seung-wan Guion: Ryoo Seung-wan, Kim Jae-lee Reparto: Ryoo Seung-wan, Jung Doo-hong, Ahn Gil-Kang, Kim Seo-hyung
Un grupo de amigos que se conocen desde la infancia, y que hacía tiempo que no se reunían por cuestiones de la vida, se reencuentran desgraciadamente en el funeral de uno de ellos. Los informes de la policía explican que Wang-je fue apuñalado a la salida de su pub después de discutir con unos delincuentes. Pero dos de ellos, Seok-hwan y Tae-su creen que ha sido asesinado por culpa de algún tipo de complot. A partir de aquí, comenzarán una búsqueda sin tregua para averiguar qué hay detrás de la sospechosa muerte de su amado amigo.
Seguimos repasando junto con nuestros amigos de Cine Made in Asia, la filmografía en donde Jung Doo-hong ha participado como director de acción. En City of violence es el encargado de dirigirla en su totalidad.
No podemos esconder que Ryoo Seung-wan es uno de nuestros directores favoritos (os dejamos la entrevista que le hicimos aquí) y que la cinta que vamos a reseñar está en nuestro top asiático.
Después de demostrar ser un director polifacético por saber mezclar a la perfección géneros sin despeinarse (Arahan, No blood No tears, Crying Fist), Ryoo nos regaló una cinta de artes marciales excelente, llena de guiños y homenajes a las producciones de antaño. Una historia de hermandad, honor y traición, como si de un buen Heroic Bloodsheed se tratase, en donde la venganza cobra un sentido heroico.
El director tuvo la loca idea de protagonizar la película junto a Jung Doo Hong, en la entrevista nos comentaba que nunca volvería hacerlo, ya que es muy duro compaginar las dos cosas, y más tratándose de una cinta de acción y artes marciales. Jung y Ryoo son muy amigos en la vida real, y esto se ve reflejado en la química que hay entre ellos dos, dotando a la cinta de una dinámica excelente.
Estamos ante una historia clásica, con una clara influencia del western y el cine Hongkonés y sobre todo a las producciones que se hacían antaño en Corea. El guion es simple pero efectivo, con buenos momentos dramáticos y cómicos, no hay demasiadas sorpresas, pero creemos que tampoco hace falta. Cumple con creces.
Jung Doo-hong hace un gran trabajo en la acción, él y Ryoo ejecutan a la perfección vistosas coreografías cuerpo a cuerpo, con bastantes movimientos de Taekwondo, ya que años atrás lo habían practicado como hobby. En City of violence ya vemos totalmente el potencial que tiene como coreógrafo Jung, con sus patadas voladoras, cambios de guardia elegantes y velocidad en la ejecución, todo esto combinado con la dirección moderna y ágil de Ryoo Seung-wan y sus toques de violencia desenfadada, crean una cinta que marcó un estilo de acción en Corea del Sur.
Otro punto fuerte es su banda sonora, repleta de guitarras clásicas mezcladas con ritmos más modernos, junto con algún que otro hit de los 80 de éxito en Corea. Realmente y sobretodo en su parte final, la música tiene un papel muy importante para conseguir un clímax sublime. Acompaña y realza las escenas de acción del film.
Los tres pilares interpretativos del film recaen en los papeles de Ryoo Seung-wan, Jung Doo-hong y Lee Beom-soo, personajes bien creados y muy diferentes entre ellos, que nos llevarán a situaciones realmente potentes. La cinta posee una gran variedad de cameos y personajes secundarios, que ayudan a crear un trasfondo degradado y hostil.
En definitiva, Ryoo Seung-wan dejó su marca en esta joya del cine de acción coreano, una película fresca, elegante y violenta, divertida a ratos, con esos héroes de antaño que buscaban vengar la muerte de su hermano a toda costa. Una cinta estéticamente espectacular (especialmente su tramo final) con grandes planos y secuencias de acción que ningún amante del género debe perderse. Imprescindible.
Lo mejor: Ryoo Seung-wan y Jung Doo-hong. Su música y el espectacular tramo final. Las escenas de acción. Disfrutarla hace algunos años en pantalla grande en el Festival de Sitges.
Lo peor: Que todavía no la hayas visto. Ninguna productora en nuestro país la ha editado en formato físico.
Director: Pang Ho-Cheung Guion: Fu-man Luo, Pang Ho-Cheung, Yee-sum Luk Reparto: Zhou Xun, Huang Xiaoming, Sie Yi-Lin, Sonia Sui, Quniciren, Ni Mu-Si
Angie (Zhou Xun) y Marco (Huang Xiaoming) son amigos desde la universidad, trabajan juntos y tienen una amistad especial. Cuando Marco vuelve de Taiwan con una novia bajo el brazo (Sonia Sui), Angie entenderá que ha perdido la oportunidad de amar a Marco. Cuando Angie les cuenta a sus amigas cómo es Hailey, la nueva novia de Marco, ellas enseguida entenderán el tipo de mujer que es: una maestra del flirteo como ellas. Es entonces cuando Angie les pedirá a sus amigas que la ayuden a transformarse en una profesional del flirteo para conquistar a Marco.
Cuando vas a ver una comedia romántica esperas ciertas cosas, pero no es así cuando dicha comedia es de Pang Ho-Cheung. El director dispone de cada uno de los medios posibles para hacer que una historia, en principio repetida hasta la saciedad, nos saque una sonrisa y consiga sorprendernos gratamente. Pang Ho-Cheung es siempre muy cuidadoso dirigiendo y sabe rodearse de buenos profesionales. Sin duda, esta cinta tiene su sello personal.
Formando el reparto principal encontramos dos grupos diferenciados: Zhou Xun con Huang Xiaoming y Sonia Sui y por otro lado Zhou Xun con Sie Yi-Lin, Quniciren y Ni Mu-Si. Una de las muchas gracias de esta película es como el personaje de Zhou Xun cambia cuando está en un grupo u otro, acierto sin duda del director de casting. Y es que la naturalidad con la que son tratados muchos de los temas (otra marca de agua del director) se palpa en las actuaciones.
Pang Ho-Cheung también acierta a la hora de escoger temática en su film, y es que no es fácil hacer comedia de mujeres manipuladoras, sensuales y aniñadas o de hombres que se dejan engañar fácilmente. Sin embargo, creo que consigue que ninguno de los dos sexos salga malparado del resultado final. También acierta al mostrarnos que el amor y la amistad van ligados.
Redondean la película una fotografía y banda sonora espectacular, ambas arropadas por el director.
Lo mejor: Los diálogos entre las amigas son de locura.
Lo peor: Creer que estos estereotipos pueden existir en la vida real y entrarte las ganas de llorar.
Director: Yuen Woo-Ping Guion: Christine To Reparto: Vincent Zhao, Andy On, Michelle Yeoh, Jay Chou, Xiaogang Feng, David Carradine.
El rico y poderoso Su Can, pierde toda su fortuna y prestigio por culpa de una conspiración en su contra. Sin nada en lo que cobijarse ni siquiera para comer, buscará refugio en las calles y dedicará su tiempo a aprender artes marciales. Con el tiempo, y después de una serie de situaciones peligrosas, resurgirá como héroe local llamándose el rey de los mendigos.
El legendario director y coreógrafo de acción Yuen Woo-Ping nos deleita con un viaje fantástico al cine clásico de Kung fu. Una lección de buen cine, visualmente espectacular y con todo lo que los amantes del género necesitamos en una producción de este tipo.
True legend es una obra fantástica, con muchos elementos del folklore chino, personajes extraños y villanos ultra malvados, leyendas y profecías se suman a este carrusel de aventura y acción. Una historia de honor entre hermanos de guerra, que se mezcla junto con el fantástico más puro del xianxia, para deleitarnos con un festival visual y marcial. Una especie de tributo a Five deadly venoms y Drunken Master pasado por el filtro del blockbuster.
Dirigiendo las coreografías nos encontramos a tres figuras muy importantes, Yuen Cheung-Yan (Tiger cage, The grandmaster), Yuen Shun-Yi (Master Z, Once upon a time in China) y Tony Ling Chi-Wah (Operation red sea, L Storm), juntos nos regalan unas escenas de acción trepidantes y variadas, repletas de fantasía y violencia, Kung fu clásico con regusto moderno.
El elenco de actores es variado y excelente, Vincent Zhao, Andy On, Michelle Yeoh, Jay Chou, Xiaogang Feng e incluso el ya fallecido David Carradine, ejecutan unas interpretaciones notables que enriquecen a esta producción y su historia. Si hay algo que destacar es el papel de Andy On como villano, transformado casi en un demonio que busca el mal por culpa de una traición, y que hará lo posible por repartir muerte entre los mortales.
Tanto el vestuario como las localizaciones son variadas y muy vistosas, hay un gran trabajo de producción y dirección en True Legend.
Su guion es clásico, pero muy elaborado, con variedad de personajes, épocas y situaciones, que harán las delicias del espectador. Quizás para los que no estén muy familiarizados con este tipo de películas, algunas actuaciones pueden parecer sobreactuadas, y entendemos que no lleguen a gustar.
La banda sonora corre a cargo de Shigeru Umebayashi (Curse of the Golden flower, 2046), unas melodías donde los instrumentos tradicionales destacan y elevan algunos momentos de clímax a épicos. Una gozada.
En definitiva, Yuen Woo-Ping realiza un ejercicio de cine de calidad. Una producción clásica de Kung fu y aventuras, pero con un toque de renovación en su ejecución. Visualmente espectacular y bien ejecutada. No os la perdáis.
Lo mejor: Sus escenas de acción. El vestuario y las localizaciones son espectaculares. El elenco de actores es carismático y amplio.
Lo peor: Sin duda no poder disfrutarla en pantalla grande. Algún que otro personaje sobreactuado.
“Si estás roto, encuentra el primer pedazo que te hirió, así, será más fácil reconstruir las demás partes”
Director: Abhishek Varman Guion: Abhishek Varman Reparto: Varun Dhawan, Alia Bhatt, Aditya Roy Kapoor, Madhuri Dixit, Sonakshi Sinha, Sanjay dut
India,1945, el país está a punto de separarse, empiezan a haber disturbios por culpa de la ocupación inglesa y su afán por evolucionar la industria con maquinaria moderna. La poderosa y rica familia Chaudhry se verá involucrada por culpa de las ideologías de su heredero, el cual es el gerente del Daily times. Una tormentosa historia de amor hará temblar los cimientos de esta prestigiosa familia, destapando antiguos rencores, secretos y un pasado enterrado que creían olvidado.
Kalank es una historia de amor imposible en un trasfondo histórico hostil. Una sociedad a punto de quebrarse por sus ideales, donde el amor y la destrucción se dan de la mano. Una súper producción visualmente impactante, repleta de bellos planos y colores cuidados al máximo, en contraste con la oscuridad que envuelve al momento histórico en el que se desarrolla la trama.
El director Abhishek nos obsequia con un sinfín de planos maravillosos, en perfecta armonía con la tonalidad de colores de las localizaciones y vestuarios del film. Podemos echarle en cara algún momento de CGI irregular, en concreto la escena donde nuestro protagonista se enfrenta a un toro, pero no perjudica en absoluto el disfrute de esta poderosa historia de amor.
En este tipo de producciones soy muy importantes las canciones y los bailes, en Kalank el nivel es excelente. Coreografías maravillosas perfectamente ejecutadas por un elenco de actores de alto nivel, y que, junto a una fotografía impactante y unas localizaciones exquisitas, hacen que los amantes del género disfrutemos como niños.
Estamos ante una producción más enfocada al drama, con pocas escenas de acción, la cual es escasa sí, pero muy bien rodada y coreografiada. De tono más real y menos espectacular.
El nivel interpretativo es bastante bueno, Varun Dhawan, Alia Bhatt, Aditya Roy Kapoor, Madhuri Dixit, Sonakshi Sinha y Sanjay Dut nos regalan una historia intensa llena de grandes momentos de clímax interpretados a la perfección por estos poderosos personajes. Pero a nosotros nos han robado el corazón el dúo protagonista: Varun y Alia están espectaculares.
Kalank, aunque es la típica historia de amor, guarda en su corazón un mensaje profundo y bastante interesante, la destrucción por encima del amor y viceversa. Una oda a la vida y a la libertad en tiempos de opresión y revolución.
En definitiva, si os gustan las grandes historias con una buena carga emocional, no os perdáis esta producción, visualmente apabullante y de ejecución casi perfecta.
Lo mejor: Su hermosa fotografía, los vestuarios y las maravillosas canciones. El dúo protagonista es una maravilla, y reafirma a Varun como un gran actor. Lo peor: Sin duda el momento Toro, que ensucia un poco esta bellísima producción. Sus 3 horas de duración pueden tirar para atrás a más de uno. Algún croma poco resultón por ahí.
Director: Johnnie To Guion: Kin Chung Chan, Chi Keung Fung Reparto: Simon Yam, Gordon Lam, Kenneth Cheung, Wing-cheong Law, Kelly Lin, Lo Hoi-Pang Kei (Simon Yam), Bo (Gordon Lam), Mac (Kenneth Cheung) y Sak (Wing-cheong Law) son “Sparrows” (en Hong Kong se llama así a los carteristas). Pasan su vida robando a turistas y comiendo fideos. Cada uno de ellos tendrá un encuentro con Chung Chun Lei (Kelly Lin), una atractiva mujer siempre en apuros. Cuando todos acaben heridos de alguna manera, se darán cuenta que la misma mujer está jugando a 4 bandas. Decididos a descubrir que trama Chung Chun Lei, le tenderán una emboscada para interrogarla. Es entonces cuando Mr. Fu entrará en juego, un juego peligroso del que dependerá su vida.
Sparrow es un juego del gato y el ratón explicado de una manera muy elegante. Johnnie To (del cual podéis leer la entrevista que le hicimos aquí) nos demuestra una vez más que en sus historias no existe el bien y el mal, sino simplemente experiencias. Lo mejor de sus películas es que nunca juzga a los personajes, explica sus historias sin plantearse su moralidad.
En esta película el increíble Simon Yam (podéis leer la entrevista que le hicimos aquí) interpreta al capo de una banda de carteristas “de guante blanco”, utilizan unas cuchillas para que no te des cuenta de que te han robado. Rodeando a Simon Yam, estarán Gordon Lam, Kenneth Cheung y Wing-cheong Law. Un cuarteto poco común interpretado de manera magistral. La camaradería entre ellos traspasa la pantalla. Aunque el protagonismo absoluto lo tiene la camaleónica Kelly Lin, interpretando a una mujer calculadora, arrebatadora, emocional, frágil y manipuladora. La química entre Simon Yam y Kelly Lin es palpable desde el minuto 1.
Lo más cautivador de esta cinta no es solo la historia que se cuenta, sino su fotografía. Johnnie To se rodea de bellos paisajes Hongkoneses, de sol y lluvia, de fotografías en blanco y negro, de finos colores, de paraguas y de pájaros. Este film no es solamente elegante, es refinado. Cada plano es cuidado al milímetro. Cada luz estudiada a la perfección. Cada baile pensado en detenimiento. Sin duda una de sus mejores obras.
Director: Man Wai-Hung Guion: Cat Kwan Ho-ming Reparto: Louis Koo, Nick Cheung, Francis NG, Jimmy Au, Charmaine Sheh.
Un policía encubierto recibe una misteriosa llamada de auxilio de un tal Blackjack, el cual afirma ser un espía en peligro. Nuestro protagonista intentará averiguar la verdad detrás del misterioso personaje. ¿Realmente existe Blackjack? ¿O simplemente es una conspiración en su contra?
Line Walker es un estupendo actioner basado en la serie del mismo nombre. Una cinta repleta de acción y giros argumentales al más puro estilo Hongkonés. Su ritmo es endiablado, dotando al film de un dinamismo natural y nada forzado. El gran Chin Kar-Lok (Golden Job) es el encargado de dirigir las explosivas escenas de acción. Tiroteos, persecuciones y luchas cuerpo a cuerpo se combinan en un enérgico coctel acorde con su alocado guion, el cual hará las delicias de los fans del género. Un gran trabajo de stunts de la mano del propio equipo de acción de Chin Kar-Lok. Estamos ante una historia made in Hong Kong, llena de inverosímiles giros de guion, traiciones, sorpresas, policías encubiertos, bromance y todo lo bueno que nos puede dar una producción de este calibre. El montaje, al igual que pasa en obras del estilo, es muy rápido y a veces peca de brusquedad, pero para nada impide el disfrute total de la trama. Un divertimento de calidad con personajes carismáticos y bien elaborados.
Con un elenco de alto nivel, Line Walker nos regala unas interpretaciones correctas: Louis Koo, Nick Cheung y Francis NG crean tres papeles bien elaborados, con el suficiente carisma como para empatizar con ellos.
Su guion es un tanto rebuscado y nada original, pero funciona a la perfección en este entretenido thriller de acción, que nos mantendrá enganchados a la pantalla hasta finalizar el metraje.
La banda sonora está a la altura de la cinta, acompañando fielmente en los momentos de clímax y giros dramáticos, dotando al film con ese aire clásico que tanto recuerda a las producciones Hongkonesas de finales de los 80.
En definitiva, Line Walker es un thriller de acción que no arriesga, y quizás esa sea su mayor baza. Una historia pasada de vueltas con sorpresas y misterios, repleta de acción y fulaneo Hongkones (Véase los trajes de Louis Koo y Nick Cheung) que tanto nos gusta. Amantes de la acción, no os la perdáis. ¡Love it!
Lo mejor: El abanico de personajes y sus situaciones. La acción en general está muy bien rodada. Entretenimiento de calidad sin tener que pensar demasiado.
Lo peor: Algunos giros locos de guion pueden no gustar a todo el mundo. Una historia típica ya contada.
Cuando su jefe en la empresa Kimura Electrical les encomienda hacer un robot para presentarlo en pocos días en una importante feria, Hiroki (Gaku Hamada), Koji (Chan Kawai) y Shinya (Junya Kawashima) tendrán que ponerse las pilas o ser despedidos. Ninguno de los 3 tiene conocimientos de robótica ya que trabajan en el almacén, o montando lavadoras. Cuando por fin consiguen un prototipo de algo parecido a un robot, tienen la desgracia de que se rompe. Es entonces cuando decidirán que, con el poco tiempo que les queda, solo pueden contratar a un actor que se meta dentro de la carcasa del robot y actúe como tal. Los problemas vendrán cuando Shigemitsu (Mickey Curtis) no actúe como los tres empleados esperan y salve a Yoko (Yuriko Yoshitaka), una entusiasta estudiante de robótica, de un accidente. Desde ese momento, las vidas de Hiroki, Koji, Shinya y Shigemitsu se verán envueltas en una locura inimaginable llena de presentaciones por todo Japón.
Robo-G es una de esas pequeñas joyas de las que no esperas nada de ella y te sorprende de manera muy grata. Shinobu es conocido por dirigir obras sencillas, casi costumbristas, pero con un toque de comedia delicioso que te hacen sacar una sonrisa bondadosa al final de sus films. Es difícil describir las películas de este director, en un mundo donde la acción y la muerte son predominantes. Supongo que por eso destacan tanto. Con una trama ligeramente simple, Shinobu trata temas complicados como el abandono de las personas mayores, el avance imparable de las nuevas tecnologías o el estancamiento laboral.
Shigemitsu se convierte, sin saberlo, en nuestro héroe particular. La interpretación de Mickey Curtis es simplemente sensacional, aunque raramente lo vemos fuera del robot. Los 3 pobres colegas de Kimura son el hilo de unión entre Shigemitsu y Yoko. Podemos sentirnos completamente reflejados en ellos (exceptuando, claro, si eres programador de robots): sus dificultades laborales, sus miedos y la necesidad de demostrarse que son capaces de hacer algo que les da miedo. Finalmente, la alegre Yoko nos trae una radiante interpretación como estudiante de robótica.
Shinobu sigue como pauta la misma sencillez de historia y no recarga los paisajes, los personajes o la música. Todo fluye en un mismo arroyo, sin destacar una parte de otra, para conseguir cohesión en la película.
Sin duda, una de las grandes joyas que nos ha dado Japón en la última década.
Lo mejor: Acabar con una sonrisa en los labios.
Lo peor: No ver más a Mickey Curtis en pantalla durante la película (¡aunque ya sabemos que es por exigencias del guion!).
"¿Por qué vienen todos a morir a aquí?" Director: Takashi Miike Guion: Kikumi Yamagishi Reparto: Kenji Sawada, Keiko Matsuzaka, Shinji Takeda, Naomi Nishida, Kiyoshirô Imawano, Tetsurô Tanba, Tamaki Miyazaki Masao Katakuri (Kenji Sawada) obliga a su familia a comprar un hostal en medio de la nada con la promesa de que van a construir una carretera importante cerca de él. La familia, un tanto peculiar, está formada por la pareja Masao y Terue (Keiko Matsuzaka), su hijo Masayuki (Shinji Takeda), un chico vago y sin aspiraciones, su hija Shizue (Naomi Nishida), una mujer enamoradiza y madre soltera, la hija de Shizue, Yurie (Tamaki Miyazaki) y el patriarca con la cabeza ida Ojisan Jinpei (Tetsurô Tanba). Masao y Terue intentarán hacer todo lo posible para hacer de este hostal un lugar acogedor, mientras que Masayuki no parará de quejarse, Shizue intentará encontrar a un nuevo padre para Yurie y Ojisan Jinpei pasará las horas en el jardín lanzando piedras a los cuervos con su perro Poochi. Los problemas empezarán cuando, los pocos huéspedes que llegan hasta su hostal, vayan muriendo uno tras otro en accidentes. Masao, para salvar la reputación del hostal que todavía no ha arrancado, intentará a toda costa esconder los cadáveres, pero estos se van acumulando y la policía puede arruinar sus planes...
La carrera de Takashi Miike es abundante y llena de rarezas. Ha tocado todos los géneros habidos y por haber. En esta ocasión, se marca un remake bastante esquizofrénico de The quiet family de Kim Jee Won, creando un dramedy musical de ciencia ficción. Marcan de manera sorprendente unos actores que no cantan demasiado bien (si exceptuamos a Richard, interpretado por Imawano, en paz descanse), con una variedad de estilos musicales que ya lo quisieran algunos (tenemos temas clásicos al más puro estilo The sound of music, temas salseros a lo Gloria Estefan o temas ochenteros a lo Pimpinela). Y es que la sutileza, al menos en el momento que fue rodada esta película, nunca ha sido el plato fuerte de Miike.
The happiness of the Katakuris es una película llevada al extremo en todo: las actuaciones sobreactuadas, los personajes con un solo tipo de emoción, los vestuarios extravagantes, las localizaciones absurdas (por el amor de dios, el hostal está en un vertedero), las canciones y los bailes amateurs... Todo en el film rebosa tosquedad. Y después de parecer que os estoy hablando de la peor película del mundo, os cuento que es maravillosamente divertida. Todo lo extravagante y absurdo que hay en la cinta hace que sea espectacular. Las canciones se pegan a tu cabeza, la simpleza de los personajes hace que te encariñes de ellos, las muertes se vuelven divertidas. Si le preguntas a Miike como o por qué crea este tipo de películas con géneros tan distintos te responderá que para él los géneros no tienen importancia, de ahí que pueda mezclarlos sin pudor alguno (podéis leer la entrevista que le hicimos aquí). Supongo que por eso sus películas siempre nos han parecido únicas.
Nada más que decir que veáis el film, esperando que lo disfrutéis y que nos deis vuestra opinión. Lo mejor: Richard, interpretado por Imawano, es soberbio. Lo peor: Es estridente y sobrecargada a más no poder. Si no estás en esa onda, no la veas.
Director: Yuen Woo-Ping Guion: Edmond Wong, Chan Tai-lee Reparto: Max Zhang, Michelle Yeoh, Dave Bautista, Tony Jaa.
Después de ser derrotado a manos de Ipman, el maestro de Wing chun Cheung Tin-Chi (Max Zhang) vive una vida sencilla en el anonimato. Acompañado de su hijo y apartado totalmente de las artes marciales, es dueño de un pequeño negocio local. Un buen día, después de hacer un reparto y al intentar salvar a una mujer que estaba en peligro, nuestro protagonista se verá involucrado en una pelea con la mafia local. A partir de este suceso, Cheung será perseguido y deberá proteger a su familia.
La saga Ipman nos ha dado muchas alegrías a los amantes del género de las artes marciales, tanto la saga dirigida por Wilson Yip como por sus otros spinoffs, los cuales presumen de estar encabezados por grandes directores como Herman Yau o Yuen Woo-ping. Master Z no es la excepción, ya que estamos ante una cinta notable dentro de la extensa saga de Wing chun. Una obra sencilla en esencia, pero con un regusto clásico exquisito, que dota al film de un aire local que nos encanta.
Es indiscutible el carisma que rebosa el personaje de Max Zhang en Ipman 3, el cual se ha merecido con creces este estupendo spinoff. En Master Z vemos la redención del personaje y como la humildad se apodera de él después de perder a manos de Ipman. El veterano director Yuen Woo-ping nos regala una cinta en tono clásico, en ejecución y esencia, pero su colorista fotografía y cuidado estético crean una mezcla de pasado y presente que le otorgan originalidad a la obra. De guion simple pero efectivo, con bastante más carga emocional que sus hermanas de saga.
El veterano actor Yuen Shun-Yi se encarga de las coreografías, el cual lleva a sus espaldas grandes producciones como director de acción, Wing Chun, The Grandmaster, Iron Monkey son algunas de sus obras como coreógrafo. En Master Z nos deleita con escenas clásicas de Kung-fu, ingeniosas y fantasiosas, repletas de cables y saltos imposibles. Esto a muchos puede parecerle cargante e incluso ridículo, pero a nosotros nos encanta, ya que no deja de ser una cinta clásica de artes marciales rodada en la actualidad. Coreografías espectaculares y cargadas de detalles le dan a esta producción un sello de calidad único.
Max Zhang como siempre está sublime, ágil, carismático y con mucha técnica marcial, y aunque a nivel interpretativo podría estar mejor, cumple con creces en el papel del joven padre y maestro de Wing Chun.
El elenco de personajes es variado y podemos encontrar muchas caras conocidas. Michelle Yeoh regresa estupenda con unas preciosas y poderosas coreografías de espadas, una gozada para los que vivimos los años dorados de esta diosa de las artes marciales. Y como ya vimos en anteriores partes de la saga y lo veremos en la futura Ipman 4, se incorporan personajes occidentales al reparto (casi siempre son malvados…). En este caso va más allá, ya que Dave Bautista produce e interpreta la película, en un papel bastante curioso y elaborado. Las escenas de acción están muy bien implementadas para su estilo de lucha. Espectacular. Como curiosidad tenemos al bueno de Tony Jaa haciendo una especie de papel secundario con alguna que otra buena escena de acción interesante, aunque su papel se esfuma rápidamente en la cinta.
Desde que en Ipman 2 dejaron de un lado ese tono serio de biopic, para centrarse en films de Kung-fu con historias sencillas pero repletas de acción, y aunque ninguna es como la primera parte, creemos que es un acierto el camino que ha tomado la saga, ya que de la otra manera pensamos que se abría quemado mucho antes, buscando la seriedad y el realismo histórico.
Su banda sonora es agradable y acompaña muy bien el tono local de la cinta, subiendo la intensidad en los momentos de mayor clímax.
Uno de los puntos fuertes de Master Z es su colorista y viva fotografía, que, en conjunto con un trabajo de localizaciones y vestuario excelente, genera un tándem espectacular y muy vivo.
En definitiva, Master Z es una cinta clásica de Kung-fu, una obra con aire local de regusto melancólico, y un digno spin off de la longeva saga. Quizás los más puritanos la encuentren ridícula y exagerada, pero si sois amantes de las cintas de artes marciales clásicas, no os la perdáis.
Lo mejor: Michelle Yeoh y las geniales coreografías del film y sus imposibles movimientos.
Lo peor: Quizás el guion sea demasiado simple. Alguna que otra interpretación de bastante dudosa calidad. El fugaz papel de Tony Jaa, creemos que el personaje podía dar más de sí.
"Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete..." Director: Toshiaki Toyoda Guion:Toshiaki Toyoda Reparto: Ryûhei Matsuda, Hirofumi Arai, Sôsuke Takaoka, Mame Yamada A Kujo (Ryûhei Matsuda) no le importa nada. En el colegio en el que estudia a nadie le importa nada. La violencia, lo sórdido, la desgana, la dejadez, son parte del ambiente donde crece este adolescente. Cuando un buen día conoce al tímido Aoki (Hirofumi Arai), Kujo se convertirá en el nuevo líder de la escuela. Con esta sencilla premisa empieza la magnífica cinta de Toshiaki Toyoda, dando paso a cuestiones mucho más complicadas como la madurez, la sexualidad o la validez de la vida. En esta película, Toyoda nos cuenta la evolución de cada uno de sus personajes, de la frágil adolescencia al comienzo de la edad adulta, con todas las inseguridades que esto comporta. Y no solo eso, si para los seres humanos sin graves problemas ya es complicada esa etapa, para estos despojos de la sociedad lo será mucho más. Cuando Kujo entra en el círculo de Aoki ganando el juego de las palmas (donde todos los que quieren ser jefe de la escuela, se cuelgan de la barandilla del último piso y gana el que más palmadas da sin caerse), lo hace como el jefe de la banda. Un jefe que en realidad no quiere maltratar porque sí, aunque se impone cuando hace falta.
Kujo representa la historia con más instinto animal, una persona sin alma, sin objetivos, sin amor: un alfa. Mientras que Aoki representa un poco el complemento, la servidumbre, la timidez: el beta. La llegada de Hanada-sensei (Mame Yamada), hará que Kujo se replantee muchas cosas, haciendo que Aoki se sienta perdido sin su líder y decida poner cartas en el asunto.
En el apartado técnico, director, fotógrafo (Norimichi Kasamatsu), director de arte (Mitsuo Harada) y banda sonora (enteramente compuesta por Thee Michelle Gun Elephant) rozan la perfección al unirse de manera eficaz para contar la historia. No hay una parte que pueda vivir sin la otra. Unos planos decididos, una fotografía fría y calculada, un ambiente desolador y una música desgarradora y triste.
Esto es Blue Spring, una película sorprendente bajo la fachada de la típica película de estudiantes. Lo mejor: Sin duda, descubrir un gran director y una banda sonora espectacular. Lo peor: Creer que vas a ver Crows 0. Sí, hay estudiantes con uniformes, sí, hay jefecillos, sí hay peleas, pero la película no se centra en eso.