jueves, 4 de junio de 2020

La colina de las amapolas (Japón, 2011)

"La democracia no significa ignorar a la minoría"

Director: Goro Miyazaki
Guion: Keiko Niwa, Hayao Miyazaki, Chizuru Takahashi
Reparto: Masami Nagasawa, Junichi Okada, Keiko Takeshita, Yuriko Ishida, Rumi Hiiragi


Como muchos amantes de la animación sabemos, el Estudio Ghibli es considerado por la crítica especializada y por muchos cinéfilos, como uno de los mejores estudios de animación del mundo en la actualidad. Gracias a Netflix podemos disfrutar actualmente de todo su catálogo y acercar un poco más sus joyas de la animación (incluso las menos conocidas) a todo el que quiera disfrutar de ellas. Dirigida por Goro Miyazaki (hijo del gran Hayao Miyazaki), La colina de las amapolas cuenta la vida de una estudiante llamada Umi Matsuzaki durante los años sesenta.


Umi es una estudiante que debe compaginar el colegio con el cuidado de sus dos hermanos pequeños y a su vez administrar una casa de huéspedes en ausencia de su madre. Un día conoce a Kazama, miembro del club de periodismo y a Shiro Mizunuma, representantes del llamado Quartier Latin, un edificio antiguo que alberga los diferentes clubes de estudiantes y que corre el peligro de ser demolido.


La película cuenta varias tramas, la primera muestra cómo vive la protagonista su día a día, mientras que la segunda enseña la lucha de los jóvenes por salvar el club de estudiantes de su instituto y sus estrategias para hacerlo. Como tercera trama tenemos el amor adolescente que surge entre Umi y Kazama, que se complica por culpa de un inesperado descubrimiento.
 


Es una historia sencilla y costumbrista que sabe transmitir sensaciones y sentimientos de una manera muy notable. Eso acompañado de una banda sonora magistral y una animación de diez (que juegan a su favor) hace que sea una visión obligada. 

Quizás obra menor para muchos, pero es una bonita película nada pretenciosa que muestra de manera genial el japón de aquella época. Un film que se acerca más a propuestas como Recuerdos del ayer o a Susurros del corazón con la que es imposible no emocionarse.




Lo mejor: La animación. 
La banda sonora. 
La ambientación del Japón de la época está bien conseguida.

Lo peor: Diseño de personajes algo pobres. 

Guion irregular.

TRAILER